sabato, gennaio 07, 2006

ESPECIALISTAS ANALIZAN LOS METODOS DE LA PROPAGANDA NAZI DE “OLA POPULISTA''EN AMERICA LATINA

ESPECIALISTAS ANALIZAN LOS METODOS DE LA PROPAGANDA NAZI DE “OLA POPULISTA''EN AMERICA LATINA

Por Nancy Escobar Cardoso
Infosearch:
Celso Sarduy Agüero
Jefe de Buró
Cono Sur/Sudamérica
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Enero 6, 2005

Andrés Manuel López Obrador, candidato a la presidencia de México por la izquierdista Alianza por el Bien de Todos, recurre a estrategias de propaganda e ideologización similares a las empleadas por el régimen nazi de Adolfo Hitler para llegar al poder en Alemania en 1933.

Únicamente han cambiado los blancos hacia los que va dirigido el discurso. O sea, el papel que para el Tercer Reich jugaron los judíos, para López Obrador ahora lo representan el “neoliberalismo”, “los pirrurris”, “los machucones”.

Imágenes y situaciones del cómic creado por él cuando era Jefe de GDF para defenderse de una acción de desafuero en su contra, en el cual aparecieron las “fuerzas oscuras del mal” y que fueron manejadas de exactamente de misma manera en la que la propaganda nazi, diseñada por Joseph Goebbels, buscó tachar a los judíos.

Se privilegia la imagen para dejar clavado el mensaje en las masas. Jean Marie Domenach en su libro “La propaganda política” explica: “Ésta es la razón del éxito de la propaganda nazi en la masa alemana; el predominio de la imagen frente a la explicación, de lo sensible brutal frente a lo racional”.

No es sólo López Obrador, sino también otros que integran su misma línea de pensamiento en América Latina, conocida como “la ola populista”, como Hugo Chávez, mandatario venezolano; Evo Morales, presidente electo de Bolivia y Ollanta Humala, candidato ultranacionalista y favorito a ganar a la presidencia de Perú.
Incluso, los especialistas venezolanos en publicidad y propaganda Chrystian Linares y Claralyn Vilera desarrollaron un estudio en el que demuestran que la campaña de Goebbels para que triunfara Hitler es similar a la de Chávez para persuadir a los venezolanos de las bondades de su régimen.

Como sea, López Obrador, Chávez, Morales y Humala coinciden en calificar a los “enemigos” de sus ideales como “fuerzas oscuras”, ya sea en discursos, pintas, volantes o mensajes radiotelevisados, los protagonistas de la nueva oleada populista en el continente aprendieron de las técnicas gobbelianas apelar al discurso irracional.

Su idea, al parecer, es querer hacer realidad lo dicho en su momento por Hitler: “La propaganda nos permitió conservar el poder y nos dará la posibilidad de conquistar el mundo”.

Para muestra… Por ejemplo, en la historieta de López Obrador se le coloca a él como víctima de “los enemigos del pueblo”: unos muñecos que visten de negro, con largos abrigos que les llegan debajo de las rodillas y capuchas que les tapan el rostro.
Todos ellos aparecen en charlas en las que se acercan mucho y se abrazan para evitar que los demás los escuchen: se hablan al oído.

En la página cinco del tercer número de la publicación Historias de la Ciudad que las llamadas “fuerzas oscuras” dicen:

—Lo primero es acabar con su imagen de honestidad valiente.
—Hay que hacer algo para que la gente dude de su integridad y lo tome como rufián.

De hecho, en los años 30 del siglo pasado el régimen de Adolfo Hitler utilizó entre los niños alemanes las historietas como herramienta de adoctrinamiento antisemita.
Y la publicación llamada Der Giftpilz mostraba a los judíos ataviados de la misma que forma en que las fuerzas oscuras de la historieta de López Obrador.

Elaborada por la editora de Julius Streicher (ideólogo nazi) y distribuida en su momento entre niños, la historieta nazi presentaba a los judíos con vestimentas oscuras y sus rostros dibujados de tal forma que en sus caras se note maldad.

El caso venezolano. Acerca de Chávez en Venezuela, los especialistas Linares y Vilera consideran que “Venezuela jamás había experimentado un nivel de propaganda tan exagerado como el actual”, denunció Linares, quien especificó que el modelo chavista es el que los soviéticos del siglo pasado y su aliado Fidel Castro copiaron de los métodos de Goebbels.

Según Linares, “este gobierno (el de Chávez) ha invertido más de mil millones de dólares en propaganda marxista”, que actúa para que el pueblo identifique al partido en el poder con el Estado.

De esta manera Josef Stalin, el Partido Comunista y la Unión Soviética eran un todo, Fidel Castro, el Partido Comunista y Cuba son un todo; y Hugo Chávez, el Movimiento Quinta República (MVR) y Venezuela son un todo.

En su estudio, Linares y Vilera destacan como técnica básica de propaganda la progresiva sumisión de los medios de comunicación al gobierno y la presión sobre la prensa independiente.

Por ejemplo, en la Alemania hitleriana, donde algunos periódicos independientes fueron permitidos para dar apariencia de pluralidad, y sobrevivieron mientras no criticaran al gobierno y también para dar apariencia de pluralidad, ese fue el caso del “Frankfurter Zeitung”.

Y en Venezuela existe la prensa independiente, pero sometida a la “Ley Mordaza”, que coarta la libertad de expresión al aplicar “sanciones”.

Pero si es evidente este mimetismo propagandístico en la prensa escrita, en los medios electrónicos lo es aún más. La imagen de Chávez y su intervención semanal en “Aló Presidente”, gesticulando, con frases altisonantes, mitineras, en discursos de horas por radio y televisión, forma ya parte del imaginario popular venezolano, como lo fue en su tiempo un Hitler exaltado, dirigiéndose a las masas a través de los micrófonos.

En Bolivia. En el lado boliviano, el analista Roger Cortés revela que durante la campaña presidencial del 18 de diciembre, entes anónimos, después identificados con el Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales hicieron pintas en los barrios residenciales en las cuales se leía: “Esta casa se convertirá en propiedad social, o ‘corralito’ para los ricos, es decir, esas actitudes bien pueden equipararse con la propaganda gobbeliana de actuar sobre bases irracionales”.

Juan Fernando Gómez, otro especialista boliviano señala: “Uno pensaría que las ideas colectivistas estaban siendo superadas. Pero el caso de Evo Morales da muestra clara de lo contrario.

Los ungidos conforman una clase aparte de individuos en nuestras sociedades, pero son capaces de encender el ánimo de masas desinformadas por años y décadas de persistente propaganda estatista.

Morales es un ungido muy particular pues aprovecha la aspiración (comprensible) del pueblo mestizo e indio de Bolivia de hacerse dueño de su propio destino. El problema de este nacionalismo en ciernes es un dosis gigantesca de estatismo, fruto de la mentalidad colectivista que Evo y otros ungidos han ayudado deliberadamente a crear y reforzar”.

Añade que el colectivismo es simplemente la posición ideológica que ve a los individuos como irrelevantes frente al proceso social, en el cual las clases sociales y las razas son los verdaderos actores (es decir, las ideas de Marx y Hitler reencarnadas).

Mirar a Perú. El coronel retirado del ejército peruano Ollanta Humala dio un salto espectacular en las encuestas en menos de dos meses, y ahora ocupa el primer lugar entre los candidatos a la presidencia.

El resultado es impresionante para un aspirante que empezó con cinco por ciento de intención de voto, pero todo lo debe a un discurso radical que embiste a los partidos y políticos tradicionales a los que atribuye todos los males del país, desde la corrupción hasta la extrema pobreza, Humala encarna la decepción de los peruanos por el gobierno de Alejandro Toledo.

Ollanta —nombre quechua que significa “el guerrero que todo lo mira”— no es de izquierda pero su discurso es antiestadunidense. Tampoco es socialista, pero habla de nacionalizar las “empresas estratégicas” y destaca el origen andino de su raza. Sin embargo, Humala es un limeño nacido en el seno de una familia de clase media acomodada, cuyo padre es un abogado dedicado a la asesoría de compañías extranjeras.

Isaac Humala, el progenitor de Ollanta, es un comunista de viejo cuño, que elaboró una ideología a la que llamó “etnocacerismo”, una forma de nacionalismo extremo enraizado en la revalorización de lo indígena. Se trata de la reivindicación de la etnia andina como la única capaz para liberar a los peruanos del sistema de explotación que instaló la colonización española.

De nuevo la recurrencia al discurso radical caracteriza la propaganda de un candidato presidencial, que según los expertos tiene mucho para llegar a poder. Hitler conformó el Tercer Reich basado según dice Domenach, “en las zonas más oscuras del inconsciente colectivo, exaltando la pureza de la sangre, los instintos elementales de crimen y destrucción”.
LA NUEVA CUBA