lunedì, aprile 24, 2006

41,695: el costo en vidas de la Revolución - El Nuevo Herald

41,695: el costo en vidas de la Revolución
WILFREDO CANCIO ISLA
El Nuevo Herald
Los restos del guerrillero cubano Hermes Peña Torres fueron trasladados la semana pasada a Cuba desde Argentina e inhumados con honores militares al pie del memorial a Ernesto Che Guevara. Sendas ofrendas florales del gobernante Fidel Castro y su hermano, el general Raúl Castro, fueron depositadas como tributo al joven caído en 1964 en Salta, donde organizaba el llamado Ejército Guerrillero del Pueblo bajo las órdenes de Jorge Ricardo Masetti.

La visión heroica que resalta la propaganda cubana choca con las evidencias documentadas por el profesor Armando Lago, el principal investigador del Archivo Cuba, un ambicioso proyecto que pretende certificar el costo en vidas de la revolución castrista dentro y fuera de la isla.

Peña Torres figura en los expedientes del Archivo Cuba como el ejecutor del asesinato de cuatro campesinos argentinos, de acuerdo con el relato publicado el 14 de mayo de 1964 por el diario Los Principios, de Córdoba.

Auxiliándose con una computadora de 1990 sin conexión a internet, con la voluntad de no dejarse derrotar por los quebrantos de salud, Lago, de 67 años, labora obsesivamente en el registro y la documentación de las víctimas de cinco décadas de violencia política en Cuba. Ni su condición de incapacitado tras dos embolias, ni las tres sesiones semanales de diálisis, lo han podido detener en un empeño investigativo que parece infinito.

Como resultado de su dedicación, Lago está próximo a concluir --tal vez en agosto-- el primer aporte del Archivo: un volumen de 500 páginas titulado Cuba: el costo humano de la revolución social, una reflexión histórica acompañada por una lista preliminar de los casos documentados.

Algunas de las cifras registradas hasta la fecha son impactantes. De 41,695 casos documentados, 10,305 de ellos son muertes ocurridas a partir del 1ro. de enero de 1959 por acciones no combativas: fusilamientos (5,725), ejecuciones extrajudiciales (1,206) y fallecimientos en prisión por diversas causas (1,216).

El número total de registros se eleva a 119,578 si se incluye un cálculo matemático de los balseros desaparecidos en la travesía, cuyo estimado lo sitúa Lago en 77,879. Sólo de 1,956 balseros perdidos en el mar se tienen nombres y apellidos.

De acuerdo con la investigación, entre el 10 de marzo de 1952 --fecha del golpe militar de Fulgencio Batista-- y diciembre de 1958 las muertes por combates y confrontaciones civiles ascienden a 3,017 en ambos bandos.

''Es un trabajo de hormiga que va creciendo semana tras semana'', comentó Lago, quien salió de Cuba en 1960 y reside en Miami desde finales del 2004. ``Por respeto a las víctimas de esta inmensa tragedia, todo debe estar estrictamente comprobado; no puede haber omisiones ni exageraciones''.

Lago, un economista con un doctorado de la Universidad de Harvard y con vasta experiencia académica y gerencial, echó a andar su iniciativa de documentación en Washington en 1997. Su aval como especialista en temas cubanos era internacionalmente reconocido por su libro The Politics of Psychiatry in Revolutionary Cuba (1991), el cual denuncia el uso de la psiquiatría como un arma de intimidación política.

Poco después conoció a la activista y analista política María Werlau, quien se sumó a la idea con particular ímpetu. Archivo Cuba es actualmente el principal programa de Free Society Project (FSP), una agrupación fundada y presidida por ella en el 2001 con el fin de promover el respeto a los derechos humanos mediante investigaciones, becas y publicaciones.

Werlau tenía suficientes motivos para incorporarse de lleno a esta faena. Emigró de Cuba cuando tenía ocho meses, en 1960, y apenas pudo sentir el calor paternal. Armando Cañizares, su padre, murió en la invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961, inconforme con el rumbo del proceso que había ayudado a triunfar combatiendo junto a Castro en la Sierra Maestra.

Pero el incentivo más reciente germinó durante su estancia en Chile, adonde llegó en 1986 para realizar una maestría en Estudios Internacionales. Allí vivió el final de la dictadura de Augusto Pinochet y el plebiscito que abrió paso a la democratización del país en 1989.

''Me vi inmersa en el proceso chileno y me percaté de que internacionalmente existía una condena selectiva al régimen de Pinochet'', recordó Werlau, que reside en Nueva Jersey. ``Se contaron los 3,197 muertos y desaparecidos en Chile en 13 años de dictadura, pero nadie quiere mirar hacia Cuba, que padece una situación más prolongada de terror''.

Werlau pronto se dio cuenta de que establecer rigurosamente el Archivo Cuba representaba una obra monumental, y desde el 2003 ha puesto en segundo plano su firma de consultoría para asumir a tiempo completo, sin devengar salario alguno, el papel de directora ejecutiva del proyecto.

''Realmente hemos perdido dinero en esta labor'', apuntó Werlau, quien pretende conseguir contribuciones de la comunidad para impulsar el trabajo de su organización.

El Archivo Cuba cuenta con una página en la internet (www.cubaarchive.org) para explicar los propósitos de la iniciativa, y procurar testimonios que ayuden a completar casos pendientes o a revelar otros.

La premisa de la documentación es contar al menos con dos fuentes que confirmen los datos de la víctima y las circunstancias de su muerte. Lago trabaja con documentos de diversa procedencia, desde un libro como Comisión Histórica de la Columna José Tey, publicado en Cuba en 1982, hasta los reportes enviados al Departamento de Estado por la Embajada de EEUU en La Habana relacionando los fusilamientos de 1959.

Sólo en la alborada del primer año de la revolución castrista fueron fusiladas 1,360 personas.

''Quisiera que este trabajo perdurara hasta que puedan abrirse los archivos de Cuba bajo un proceso democrático'', confesó Lago. ``Los cubanos tienen que meditar sobre el costo de la violencia y percatarse de que llevamos 50 años matándonos entre nosotros mismos y regando sangre por el mundo''.

Ricardo Bofill, pionero del movimiento de derechos humanos en la isla, calificó de titánica la labor emprendida por el Archivo Cuba.

''Es una obra de importancia esencial para el futuro de Cuba'', afirmó Bofill. ``Se trata de la reivindicación científica de las denuncias de derechos humanos que por mucho tiempo nadie escuchaba en la escena internacional''.

Para la académica Marifeli Pérez-Stable, la coordinadora principal del estudio Cuba: la reconciliación nacional (2003), el proyecto de Lago y Werlau es útil y riguroso, pero ``la constatación definitiva sobre la revolución cubana tendrá necesariamente que esperar a después del cambio''.

''Bajo un gobierno democrático, se abrirá la posibilidad de usar archivos y acceder a fuentes que ahora no están disponibles en Cuba'', observó. ``La historia no podrá completarse mientras no se pueda actuar en el terreno''.

Aunque el registro de Archivo Cuba apunta a sembrar la semilla para una eventual Comisión de Verdad, Justicia y Reconciliación Nacional, Lago es partidario de que el tema de los culpables de asesinatos se ponga en manos de jueces internacionales.

''Un problema clave del futuro de Cuba va a ser el modo de administrar la justicia y que no se repita en nuestra historia el año 1959'', consideró el investigador. ``El Tribunal Internacional de La Haya me parece una solución magnífica para nuestro caso''.

wcancio@elnuevoherald.com

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